10 errores comunes al liderar personas

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Ya sea que recién estés empezando a liderar equipos o que ya cuentes con mucha experiencia, es importante tener muy claro que hay errores que son muy comunes al momento de gestionar equipos. Sobre todo, si son de alto desempeño.

Liderar personas no solo es un arte muy cotizado, sino también una disciplina que requiere de mucho esfuerzo y conocimiento técnico. Es por ello que te quiero compartir los 10 errores más comunes que cometen los jefes, gerentes o directores, al momento de gestionar sus equipos de trabajo.

Si eres un profesional con mucha experiencia, esta lista de errores también te puede servir para evidenciar todo lo que has avanzado desde tus inicios.

Dejarte llevar por el día a día

Un dicho muy conocido del management moderno dicta: «La operación se come la estrategia». O sea que las interrupciones, emergencias, urgencias, correos, reuniones no programadas, entre otros distractores, te van a desenfocar de las prioridades del área y del negocio. En conclusión, tu pensamiento estratégico estará por debajo de tu pensamiento operativo.

Para poder dejar de cometer este error requieres trabajar estrictamente en tu productividad, así que vas a tener que:

  1. Aprender a identificar la causa de los problemas de forma efectiva.
  2. Tener tus prioridades claras.
  3. Dejar de sobreestimar las horas de enfoque con las que cuentas en el día.
  4. Evitar pensar de forma polarizada: o todo o nada.
  5. No creer que pedir ayuda te vuelve débil.
  6. Dejar de pensar que no te olvidas de cómo hacer las tareas recurrentes.

Si deseas profundizar en el tema, puedes leer mi artículo: 06 errores que matan tu productividad.

Recuerda que no es coherente exigirle a tu equipo que sea productivo cuando tú aún no lo eres.

Tener miedo de contratar gente excelente por miedo a que te reemplacen

Para ser claros y honestos, el tener miedo nunca será un problema en sí mismo. Las complicaciones llegan cuando permites que ese miedo te paralice o te haga tomar decisiones que te alejen de tus objetivos. Esta clase de miedo en especial lo podemos separar en 3 aspectos fundamentales:

  1. El miedo a que te reemplacen: ninguno de nosotros queremos quedarnos sin trabajo, eso es un hecho. Pero recuerda que si en tu equipo no hay gente excelente o mejor que tú en ciertos aspectos, ese equipo nunca podrá ser de alto desempeño. Entonces, al final de cuentas también es probable que te reemplacen si has podido formar un equipo talentoso.
  2. No saber gestionar gente que es mejor tú en ciertos aspectos: en vez de verlos como una amenaza, deberías aprovechar todas sus capacidades para el beneficio del área y el cumplimiento de los objetivos.
  3. No saber escoger gente talentosa: si eres un líder de un equipo técnico o muy especializado, como miembros de un laboratorio o un equipo de contadores, podrías pensar que no necesitas aprender a reclutar. Pero esa idea es incorrecta, ya que todos los jefes, gerentes y directores necesitan afinar su habilidad para poder identificar, captar, retener y desarrollar el talento. De lo contrario no podrás orientar a tu equipo hacia uno de alto desempeño.
Recuerda siempre que si tienes miedo de hacer o aprender algo, hazlo con miedo, un poco más lento o con ayuda. Pero no te permitas paralizarte frente a la situación.

Competir en vez de colaborar

Cuando he ayudado a desarrollar equipos de alto desempeño, me he percatado que es un comportamiento común en los ejecutivos junior (y no tan junior), el hecho de competir en las reuniones de trabajo y mostrar lo que saben en vez de colaborar con los demás. Esto impide que puedan alcanzar mejores resultados y sobre todo, que optimices el tiempo.

Aquí tienes que analizar tres posibilidades:

  1. Que tú seas el que compite: ten mucho cuidado ya que tú eres el que lidera, por ende los demás van a seguir tu ejemplo. Entiende que la colaboración es más rentable que tu satisfacer tu ego o complejo de inferioridad. Si lo identificas y te cuesta mejorarlo, pide ayuda al área de RRHH o a un coach (yo te puedo ayudar de forma gratuita desde aquí).
  2. Que algún miembro de tu equipo sea el que compite: (si aun no superas la primera posibilidad, no vas a poder con las demás. Ya que tú, como líder, debes de dar el ejemplo). Debes de ayudarle a entender que la competencia solo los hace invertir más tiempo y obtener resultados escasos. Pero que si colabora, no solo el equipo será más efectivo, sino que él/ella crecerá como ejecutivo y persona.
  3. Que algún miembro de otro equipo sea el que compite: aquí vas a tener que conversar directamente con su jefe, para plantear la situación. Te recomiendo hacer énfasis en la forma en la que este comportamiento afecta el performance de ambos equipos y las alternativas para solucionarlo.
Ten cuidado de ser tú a quien le guste competir y no colaborar. Ya que no solo estás reduciendo la productividad de tu equipo, sino que estás fomentando una cultura tóxica en tu equipo de trabajo.

No gestionar las reuniones

Creo que es más que evidente que si tienes reuniones en la que no llegan a ningún acuerdo, la productividad de tu equipo va en picada. Y obviamente es un error gravísimo que tú, como líder del equipo, lo permitas. Aquí te dejo una guía rápida para tener reuniones efectivas:


Pensar que la seriedad es sinónimo de productividad

He conocido a muchos ejecutivos de la vieja escuela, que han sido marcados severamente por sus mentores con la idea:

«Una persona productiva es una persona seria»

Sin embargo, varios estudios han revelado que para afrontar la adversidad y la complejidad es mejor divertimos. Ya que las presiones no son tan evidentes y el entorno se vuelve creativo, algo muy necesario para salir adelante en momentos críticos.

Con esto no estoy diciendo que todo el día deberíamos estar carcajeándonos, ya que hay momentos en los que debemos de estar concentrados para la completar la parte operativa de la complejidad. Sino a lo que me refiero es a que debes de dejar de creer que una persona que se divierte en su trabajo y constantemente para alegre, no puede ser altamente productiva.

Los equipos con un elevado performance, son en su gran mayoría, los equipos que más se divierten en su trabajo.

No poder ofrecer feedback productivo y consciente

La gran mayoría de altos directivos consideran que su técnica de feedback es elevada, sin embargo, cuando la contrastan con sus colaboradores se revela que es todo lo contrario.

Para que esto no te suceda a ti, te recomiendo los siguientes pasos:

  1. Reconoce tu emocionalidad y acéptala: es importante identificar si estás triste, molesto o alegre. De esta manera estarás alerta de tu tono de voz y posturas.
  2. Expresa solo los hechos: trata de ser claro y específico con la situación. Por ejemplo, en vez de decir: «Eres un tardón», podrías cambiarlo por: «El lunes llegaste 15 min después de tu horario de ingreso, lo mismo el martes y el jueves de la semana pasada». Esa es la diferencia entre tus opiniones y los hechos.
  3. Enlazar los hechos con tu emocionalidad, para conseguirlo es importante que una vez que termines de compartir la situación digas lo siguiente: «Y es por esto que estoy molesto (alegre, triste, etc)». Así la persona entenderá claramente qué genera lo que tú sientes en este momento.
  4. Indaga la intención con esta pregunta: «¿Cuál sido tu intención real al hacer lo que hiciste?». De esta manera generas un espacio de apertura, para que puedas entender la postura de la otra persona.
  5. Crea espacios de aprendizaje preguntando sobre nuevas formas de actuar en la misma situación, soluciones en los zapatos de otros, entre otras preguntas que generan dialogo productivo.
  6. Realiza un resumen para que valides que todo ha sido entendido de forma adecuada por todas las partes involucradas.
Esta es una manera interesante de compartir feedback con tu equipo.

Creer que delegar es sencillo

El saber delegar también es una de las habilidades mas cotizadas del mundo, pero cuando de delegación se habla, la realidad está muy alejada de la teoría tradicional. Para aprender a dominar este arte deberás enfocarte en 4 aspectos:

  1. Los niveles de iniciativa.
  2. Enseñar, acompañar y reflexionar.
  3. Las carencias de tu equipo.
  4. Deja de aceptar tareas que no son tuyas.

Si quieres profundizar en este aspecto, puedes leer mi artículo: El arte de delegar.

Si a ti te pasa lo mismo, no te preocupes que no eres ni el primero ni el último.

Centrarte en el problema y no en la solución

Este error te lo voy a explicar con una imagen:

En una situación complicada hay dos frentes, completamente opuestos y equidistantes: «El problema» y «La solución». Vas a tener que decidir en cuál te vas a enfocar, porque no puedes ver los dos a la vez, solamente uno.

A pesar de que lo que he mencionado es «obvio», muchos líderes de equipo pasan demasiado tiempo revisando el problema y no se enfocan en la solución.

Aquí tú me podrás decir: «Oscar, pero si no revisamos el problema luego lo volvemos a cometer». Pues tienes toda la razón, el verdadero error radica en el orden: primero enfócate en solucionar la situación, y luego, cuando todo ya esté resuelto, te enfocas en analizar el problema para buscar las oportunidades. Pero si lo haces al revés, vas a estar ocupado y alejado de la solución.


Crear una cultura de miedo al error

«Equivócate todo lo que quieras siempre y cuando sea en algo diferente»

Esta frase resume la cultura que debes generar en tu equipo. No le tengas tirria ni pánico al error, por el contrario, la única manera de mejorar es a través del él. Es por ello que necesitas generar una cultura con las siguientes características:

  1. Todos siempre se hacen responsables de sus errores.
  2. Se centran en la solución y no en el problema.
  3. No le tienen miedo a equivocarse, siempre y cuando sea un error diferente.
    • Aquí debes entender que si una persona se equivoca en lo mismo, es porque no aprendió de la primera vez.
  4. Y que compartan sus experiencias para enriquecer al equipo.

Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero ahora ya tienes claro hacia dónde debe apuntar tu equipo de trabajo.


No saber redactar emails efectivos

¿Tan difícil puede llegar a ser el redactar un email excelente? Pues la respuesta es que no. Sin embargo, no todos entienden bien el concepto de efectividad en los emails. Es por ello que aquí te comparto una guía para redactar emails efectivos.

Si empiezas a redactar emails efectivos, el ahorro de tiempo que conseguirás no solo impactará en ti sino también en el resto del equipo.

Conclusión

Como has podido leer, son muchos los errores que comúnmente cometemos los que lideramos a equipos. Si tú identificas que estás cometiendo uno o más de estos errores, tómalo con calma y mejora. Ya que el hecho de que ahora te des cuenta ya es un gran avance.

Si deseas un poco más de ayuda, no dudes en escribirme desde aquí, para profundizar en tu situación y juntos buscar nuevos caminos para salir adelante.

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